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LA REVOLUCION DEL BIENESTAR

Gracias por visitar nuestra pagina web Somos Carmen y Augusto Garland y nuestro propósito es promover la SALUD y la BUENA NUTRICION en todo el mundo.
Hace un tiempo estabamos preocupados por nuestra salud hasta que escuchamos hablar de la INDUSTRIA DEL BIENESTAR.

Ha escuchado hablar de la INDUSTRIA DEL BIENESTAR ?
Cual es la Industria de la salud y cual la de la enfermedad ?

Industria de la enfermedad: Productos y servicios proporcionados en forma reactiva a personas que padecen de una enfermedad, desde un resfriado común hasta un tumor cancerígeno. Estos productos y servicios buscan tanto tratar el síntoma de la enfermedad como eliminarla.

Industria del Bienestar: Productos y servicios proporcionados en forma pro activa a personas saludables (aquellos sin la existencia de una enfermedad) para hacerlos sentir aún más saludables, lucir mejor, disminuir los efectos del envejecimiento y prevenir enfermedades.

La industria de la enfermedad es reactiva; la gente solo se convierte en clientes cuando ellos son atacados por una enfermedad o en reacción a un padecimiento específico.
La industria del bienestar es pro activa; las personas se convierten voluntariamente en clientes, en parte para sentirse más saludables, y en parte para evitar convertirse en clientes del negocio de la enfermedad. Todo el mundo quiere ser un cliente !!!

Hoy, la naciente Industria del Bienestar abarca los siguientes negocios:
-Vitaminas y Complementos nutricionales
-Cirugía plástica
-Cirugía de los ojos voluntaria
-Cosmética dermatológica
-Ingeniería genética
-Gimnasios (incluyendo entrenadores personales)
-Equipos para ejercicios y deportes

Cada día las personas buscan productos para sentirse bien, es lo que se ha dado en llamar la Farmacología Voluntaria, entre estos productos tenemos:
-Viagra (para la impotencia)
-Rogaine (para el crecimiento del pelo).
-Productos alimenticios saludables
-Restaurantes de comida saludable
-Productos para perder peso

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Hace solo una ó dos décadas atrás la mayoría de estos negocios no existía a un nivel económico significante. Hoy en día ya en total representan $200 billones de dólares en ventas anuales, alrededor de la mitad de la cantidad gastada en automóviles en Estados Unidos.

Esta cantidad representa solo la punta del iceberg para lo que será la industria del bienestar en la próxima década.

Razones por la cuales la industria del bienestar alcanzará el trillón de dólares en ventas anuales para el 2010:

1.- Demográfica.
Una de las razones para esta enorme proyección es demográfica dado que el número de nacimientos en Estados Unidos se incrementó dramáticamente después de la segunda guerra mundial.

Entre 1946 y 1964 nacieron aproximadamente 78 millones de niños en los Estados Unidos. En contraste, en el mismo período de tiempo antes de 1946, solo 50 millones de nacimientos fueron registrados.
Pero en el mismo período después de 1964, a pesar de una población mucho más grande, solo 66 millones de nacimientos fueron registrados.

Esta gran protuberancia en la población de los Estados Unidos es llamada “Baby Boom” o la generación de los “Baby Boomers”.
Los definimos como “Boom” porque la tasa de nacimientos declino rápidamente después de 1964.

En toda sociedad, parece haber un límite en el manejo de tópicos que pueden ser de preocupación pública en un período de tiempo específico y con una población normalmente en expansión, estos tópicos son dominados típicamente por las preocupaciones y gustos de los miembros más jóvenes de la sociedad, debido a que simplemente hay más y más de ellos.

Sin embargo, la protuberancia en los nacimientos entre 1946 y 1964 ha causado que nuestros temas de preocupación sean dominados por este grupo en lugar de los de la próxima generación.

Este fenómeno se manifestó inicialmente a finales de los años 60 y a comienzos de los 70 cuando algunas estaciones de radio “viejas” se volvieron más populares que las contemporáneas – a medida que los primeros “Baby Boomers” entraron en la adultez continuaron escuchando la música de su juventud.

Luego a comienzos de los 70 vimos un aumento en el retorno de los “Boomers” a los gustos de su juventud en ropa, automóviles, muebles, etc. Y ahora a medida que la generación Baby Boom (actualmente entre 35 y 54 años) está entrando en sus años económicamente más productivos, este fenómeno de almacenamiento de sus preocupaciones se acelera aún más.

Paul Zane Pilser predice que su dominio económico continuará hasta algún momento luego del 2010 cuando los primeros Baby Boomers alcancen los 65 años y su influencia económica y social comience a declinar.

El impacto económico de este grupo en la industria del bienestar es aún más fuerte de lo que sugieren los números – porque este grupo se comporta diferente a cualquiera de sus generaciones previas.

Los “Boomers” están renuentes a aceptar de forma pasiva el proceso de envejecimiento. “Una de las más importantes verdades acerca de los Boomers es que ellos todavía son el mercado joven.

En su adolescencia y veintes los Boomers crearon el mercado joven. A medida que ellos entran es sus cuarenta y cincuenta los Boomers están probando que el mercado joven es un estado mental más que una etapa en la vida.

La mayor parte de los Boomers todavía viven en ese estado, rehusándose a adoptar las aptitudes y estilo de vida de sus padres”. Los “Boomers” son ya responsables por el más grande incremento en la historia del mercado de valores, la venta de casas, el crecimiento de las aerolíneas, la computadora personal, la Internet, los vehículos deportivos – en poco tiempo los “Boomers” son responsables por $5 trillones de los $10 trillones de la economía americana.

Estos “Boomers” están por añadir $1 trillón a la economía americana a medida que ellos buscan preservar lo que más quieren: su juventud. En sólo los próximos 10 años, los “Boomers” incrementarán sus gastos en el existente negocio del bienestar de aproximadamente $200 billones de dólares hoy, a $1 trillón o más.

Este crecimiento vendrá en parte por la expansión demográfica del mercado a medida que los “Boomers” se muevan desde las edades del los 35-55 a las edades 45-55, y en parte el crecimiento de las ventas será por las mejoras en la eficacia de los productos y servicios de la industria del Bienestar.

2.- Demanda Ilimitada
La razón por la cual la demanda de los productos de bienestar será tan ilimitada tiene que ver con la naturaleza de los tipos de demanda en nuestra sociedad tecnológica, demanda de cantidad y demanda de calidad.

Tan ilógica como parece ser al principio, la demanda de cantidad es el deseo del consumidor por más de lo que ella ó él ya han comprado: otro televisor, un segundo carro, una casa más grande, un traje extra- aun si ella ó él nunca han comprado un artículo como ese antes.

Un economista clásico podría argumentar que la demanda será saciada en algún momento. Después de todo, cuántos nuevos trajes, carros, casas y televisores puede un consumidor tener.

Cuando la demanda de cantidad es satisfecha- como lo es para la mayor parte de los americanos hoy en día- entra en juego la demanda de calidad. Cuando usted tiene toda la comida, ropa, TV que usted necesita- como la mayoría de los americanos hoy- usted comienza a querer mejor comida, ropa, TV, etc.

La demanda de Cantidad refleja la demanda de los consumidores por un mayor suministro de un producto que ya tienen. La Demanda de Calidad refleja el apetito por un tipo de producto diferente o mejorado.

Los consumidores típicamente aumentan el gasto en artículos de lujo y actividades placenteras – a veces en productos que no existían cuando nacieron.

Sin embargo, un examen de cerca de algunos de esos nuevos productos y servicios producen una paradoja que podría limitar su crecimiento. Casi todos los nuevos productos de lujo, desde una Harley Davison hasta una computadora de juegos, pasando por un crucero; tienen un problema: Necesitan tiempo para ser disfrutados.

En este sentido, los productos del bienestar representan quizás el único sector donde el consumidor gasta y que no requiere tiempo para disfrutarlo. El dinero gastado en hacer sentir a una persona más fuerte, sonreír mejor, lucir más joven, o sentirse más saludable producen recompensas que son disfrutadas cada momento del día – en el trabajo, en el hogar y en cada momento entre ellos.

Hoy en día casi el 50% de los americanos toman algún tipo de suplemento nutricional, y las ventas de la industria ya exceden los 70 billones de dólares. Y todavía la industria de las vitaminas y minerales ha solo arañado la superficie de lo que es posible, debido a que apenas estamos comenzando a entender la bioquímica que explica como las vitaminas, minerales y otros suplementos funcionan.

Muchos clientes potenciales nunca han oído de productos y servicios de bienestar, ni mucho menos los han intentado probar. La ciencia médica le ha dicho a la gente por mucho tiempo que espere y acepte la pérdida de la salud y la energía como parte normal del proceso de envejecimiento.

En parte esto se da porque muchos doctores tienen solo un entrenamiento rudimentario en nutrición y en parte porque los encargados de recibir los servicios médicos (empleados) no tienen incentivos financieros para pagar por productos y servicios del bienestar.

Ya cada uno de nosotros conoce alguien que ha tenido recientemente una experiencia de bienestar: Una madre soltera que cambió su dieta y perdió 15 kilos; un niño con un nuevo régimen de vitaminas que ahora se concentra dos veces más fuerte en la escuela; una niña tomando equinácea que ya no pierde clases debido a la gripe; un atleta que usando glucosamina ha retornado a la bicicleta sin problemas de rodilla; un pariente con una próstata agrandada que evitó una dolorosa operación tomando “saw palmetto”.Y la lista sigue y sigue.

Ahora piense por un momento que más pasó en la vida de esta persona luego de la experiencia inicial de bienestar. La madre soltera probablemente tiene una nueva agenda que incluye regularmente actividades atléticas como el yoga; el niño está practicando deporte desde que sus materias académicas están bajo control; los padres de la niña quieren saber que suplementos deben darle a sus otros hijos; el atleta quiere mejorar su memoria ya que ahora cree en la suplementación nutricional; y el paciente de la próstata ha cambiado completamente su dieta y ahora quiere saberlo todo sobre tratamientos de la medicina alternativa.

En cada uno de los casos la compra inicial del producto o servicio del bienestar encendió la demanda de cantidad- la demanda por más de lo que habían comprado- aunque ellos no sabían que existían antes de comprarlos- y cuando el producto o servicio de bienestar había funcionado como por arte de magia, esto inició la demanda de calidad- la demanda por un producto o servicio mejor o diferente de bienestar.

Cada cliente de la industria del bienestar satisfecho es sólo el comienzo de un consumo de por vida de productos y servicios que tienen el potencial de mejorar cada aspecto de su vida en cada momento. Más que cualquier otro factor, ésta ilimitada propensión al consumo de productos y servicios de bienestar llevará a la industria del bienestar a un $1 trillón de dólares para el año 2010.

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ALGUNAS CIFRAS:
1.- Las ventas de la Industria del bienestar representa actualmente alrededor de $200 billones ($70 billones vitaminas y $24 billones gimnasios). Y sólo un pequeño porcentaje de la población conoce acerca de lo que la industria del bienestar puede añadir a la calidad y longevidad de nuestras vidas.

2.- En Los Estados Unidos 61% de la población tiene problemas de sobrepeso y 27% están clínicamente obesos. Este número se ha doblado desde 1980 y se ha incrementado en 10% en los últimos 4 años. Otras naciones desarrolladas, especialmente en la comunidad europea, no están muy atrás.

3.- Más de 1/7 de la población en Estados Unidos que trabaja en la “industria de la salud” hoy, se enfoca en el tratamiento de los síntomas de la enfermedad más que en la prevención de la misma. El nombre “industria de la salud” es mal utilizado; este 1/7 de la economía es realmente devoto al negocio de la “enfermedad”. Esto es porque es más rentable para las compañías médicas investigar y desarrollar productos que creen clientes de por vida.

POR QUE NECESITAMOS UNA REVOLUCION?

1.- La mayor razón por la cual tantas personas están enfermas y obesas tiene que ver más con economía que con biología.

2.- Fuerzas económicas increíblemente poderosas impiden a la personas tomar control de su salud y actualmente las alientan a ganar peso.

3.- En el nuevo milenio hemos reemplazado la discriminación racial y de género por un nuevo tipo de discriminación basado en el peso y la apariencia de la persona.

4.- Cuando una persona tiene sobrepeso le es difícil encontrar trabajo, una relación ó la energía para mantenerse en el tope de las demandas de cada día de una vida simple.

5.- La mayor parte de las personas con un peso normal no gozan de una buena salud y ellos no lo saben. La medicina moderna nos dice que aceptemos los dolores de cabeza, malestares estomacales, dolores musculares, fatiga, artritis y cientos de otras enfermedades comunes como síntomas inevitables que afligen a una población que envejece. Aún esas enfermedades como tener sobrepeso y obesidad, son el resultado directo de una terrible dieta.

COMO LA ECONOMÍA PERPETÚA LA OBESIDAD Y LA MALA NUTRICIÓN.

1.- Una poderosa industria de la comida de un trillón de dólares nos bombardea con mensajes calculados para hacernos comer más y más de la peor comida posible.

2.- Las compañías empaquetadoras de comidas como la General Foods y Procter & Gamble, emplean algunos de las mejores y más brillantes mentes para estudiar la sicología del consumidor. En un intento por decidir que tipo de comida vendernos, ellos aplican una de las más grandes pero no escritas leyes del marketing: es más fácil vender más productos a un cliente existente que vender ese mismo producto a un nuevo cliente.

En otras palabras es más fácil influenciar a un cliente regular a comer cuatro bolsas adicionales de papas fritas por mes que persuadir a un nuevo cliente, que nunca ha probado una papa frita, a comprar aunque sea una sola bolsa de esa sustancia nueva y exótica.

3.- La mayor parte de las compañías de comidas procesadas productos como Hostess Twinkies, Oreo Cookies y Macdonald´s están gobernadas por lo que en el negocio se llama la ecuación de marketing de la papa frita. De acuerdo a esta ley más del 90% de las ventas de un producto son hechas a menos del 10% de sus consumidores.

En el caso de las comidas procesadas ese 10% consiste mayoritariamente en personas que pesan más de 90 kilos y que ganan menos de 25.000 dólares al año. El tener como objetivo a clientes con sobrepeso es especialmente lucrativo porque estos desafortunados individuos típicamente consumen dos veces la cantidad por servicio que una persona en su peso normal.

Cada compañía estudia su 10%, conocido como “Target Market”, como ratas de laboratorio. Encuestas a clientes revelan sus gustos, sueños, esperanzas, héroes y deseos. Clientes de alto consumo a sus productos son reclutados para participar en grupos de enfoque, donde son invitados a probar productos, ver publicidad y ofrecer opiniones.

No se escatiman gastos en apretar cada posible botón psicológico que importe a su “Target Market”. A veces el despiadado proceso crea problemas en la conciencia de los ejecutivos de marketing de estas compañías quienes ganan doscientos mil dólares por año.

Incluso algunos se niegan a atender a las reuniones de su propio grupo de enfoque. En lugar de confrontar a sus futuras víctimas en personas ellos prefieren revisar transcripciones en la seguridad de sus propias oficinas.

Imagine la conversación de sobremesa en las casas de esos ejecutivos. “Hoy conocí varias mujeres de 100 kilos que apenas tenían la energía para participar en el grupo, si mi equipo puede lograr que cada una de ellas suba hasta 105 kilos para abril incrementando el consumo de nuestros productos, nosotros haremos nuestro número en ventas para el primer cuarto y obtendré el bono que necesitamos para ir de vacaciones a Barbados”.

4.- Estas compañías de comidas hacen algo aún peor que tener como objetivo a consumidores de bajos ingresos, poco saludables y con sobrepeso. Una vez que el objetivo prueba el producto y se convierte en un cliente, las compañías químicas se aseguran que ellos nunca estén satisfechos en comer sólo una porción saludable del producto.

Digamos por ejemplo, que le doy a usted una banana, una manzana, un tallo de espárrago, o casi cualquier alimento en su estado natural. Después de comer dos o tres manzanas o bananas, su cuerpo empieza a desear un tipo diferente de comida a medida que el placer que usted siente en su paladar disminuye con cada mordida.

Pero si yo le doy una barra de chocolate, unas papas fritas de McDonalds, una lata de Coca Cola, o casi cualquier otro artículo de comida procesada, usted casi siempre deseara más y más del mismo artículo porque el condimento químico ha sido alterado para asegurar que “nadie pueda comer solo uno” de ellos.

Esta alteración química causa un grandioso sobre consumo, promoviendo la obesidad y destruyendo la tendencia natural de nuestro paladar por buscar variedad en lo que comemos.

En el siglo XX, las compañías americanas de tabaco alteraron la composición química de sus productos para incrementar el consumo – creando clientes de por vida al conseguir niños adictos a marcas específicas del tabaco procesado.

Legislaciones recientes han forzado a las compañías tabacaleras a parar algunas de esas actividades cuando se refiere a la promoción del cigarrillo, pero ellos no han dejado que su experticia adquirida se vaya a la basura – Ellos han comprado las mayores marcas de comida procesada y adictiva.

En el 2001, Philip Morris, la tabacalera más grande del mundo, compró algunas de las más populares marcas de comida procesada para niños, incluyendo Oreo Cookies, Ritz Crackers y Life Savers Candies. Esto hace a Philip Morris, que produce todo desde las salchichas Oscar Mayer, Cereales hasta el queso crema Philadelphia, la segunda compañía más grande del mundo en comida procesada después de Nestlé.

5.-Cuando un paciente visita a su médico, ellos creen que están recibiendo una prescripción de la mejor droga disponible para su enfermedad. No más. Justo como los consumidores obesos son el objetivo de mercado para las compañías de comida, los médicos son el objetivo de mercado de las compañías médicas y farmacéuticas.

Los pacientes reciben la droga que es más rentable para el que suministra el tratamiento, la compañía de seguros médicos, y en algunos casos incluso para el médico. Esto puede no representar el mejor tratamiento médico disponible para su enfermedad.

La tecnología médica y farmacéutica cambia tan rápido hoy en día que lo aprendido por los médicos en la escuela de medicina a veces es obsoleto para cuando se gradúan. En la práctica, los doctores aprenden acerca de una nueva droga y tratamiento por un tipo especial de vendedor, llamado visitador médico. Los doctores y sus familias reciben cenas de lujo, cruceros, premios, viajes a resorts, dependiendo de la cantidad de prescripciones que ellos escriben para su compañía.

Otro problema no señalado es que resulta más rentable para las compañías médicas y farmacéuticas desarrollar productos que los consumidores utilicen por el resto de sus vidas, que desarrollar productos que el consumidor tenga que usar solo una vez. Invariablemente esto significa gastar el dinero de investigaciones y desarrollo en productos que ataquen el síntoma de la enfermedad en lugar de la causa de la misma.

6.- Aunque no existe obviamente una conspiración directa entre la industria alimenticia de un trillón de dólares (que causa la mayoría de los problemas) y la industria médica de un trillón y medio de dólares (que trata solo el síntoma para que el consumidor regrese al trabajo y a consumir más) el efecto económico fue el mismo como si esta dos industrias hubiesen conspirado contra el consumidor americano de la forma más siniestra.

LA COMIDA DESDE UNA PERSPECTIVA ECONOMICA.

En adición a disfrutar la comida porque tiene buen sabor también la necesitamos para tres propósitos:

1. Energía: combustible (calorías) necesario para realizar el trabajo externo y permitir al corazón, los pulmones y otros órganos funcionar.

2. Construcción: materia prima (proteínas y la mayor parte de los minerales) utilizada para construir sangre, piel, huesos, cabello y órganos internos; el cuerpo humano está constantemente reemplazando y renovando cada célula diariamente.

3. Catalizar: compuestos químicos (vitaminas, enzimas y algunos minerales) necesarios para facilitar las reacciones químicas que convierten comida en energía y en órganos del cuerpo.

Los humanos empezamos a requerir comida para energía cada pocas horas y requerimos comidas específicas para construcción y catálisis diariamente. Nuestro cuerpo está biológicamente programado para sentir inmediatamente cuando la energía es necesitada, experimentamos hambre.
Desafortunadamente nos damos cuenta que faltan materiales de construcción y catalizadores cuando el cuerpo se enferma producto de estas deficiencias. Nuestro cuerpo también esta biológicamente programado para buscar la comida que tiene mayor cantidad de energía (carbohidratos y grasas), lo que tiene mejor sabor.

La exploración exitosa de nuestra programación biológica por los empresarios y comerciantes que proveen la comida es la mayor causa de obesidad y enfermedades en el mundo de hoy.

Los dos mayores problemas con nuestra dieta:

1. Comemos demasiado. 61% de la población en Estados Unidos tiene sobrepeso.

2. La mayor parte de nosotros no está recibiendo las cantidades mínimas de proteínas, vitaminas, minerales y enzimas que nuestro cuerpo necesita.

Para entender y curar este problema, primero es necesario explicar rápidamente como nuestro cuerpo procesa la comida en energía y materia viviente.

Todas las sustancias de la comida están hechas de una o más de las siguientes seis categoría de nutrientes:

Agua
Carbohidratos
Lípidos: Grasas, aceites, etc.
Proteínas: Carne, Pescado, Huevos, vegetales, etc.
Vitaminas: Frutas, vegetales, etc.
Minerales: Frutas, vegetales, etc.

La digestión empieza cuando la comida entra en su boca y comienza a ser desmenuzada por sus dientes y las enzimas en su saliva. Luego los químicos en su estomago van a trabajar digiriendo la comida en sus seis categorías de nutrientes.

El cuerpo humano esta compuesto en un 60% por agua y requiere un mínimo de medio litro de agua fresca por día. Si es posible, evite tomarla durante las comidas. Los químicos en su estómago se vuelven menos eficientes cuando son diluidos, y esto causa que nutrientes valiosos sean lavados en lugar de ser absorbidos por su cuerpo.

La energía contenida en una porción específica de comida, y la energía que necesita el organismo, ambas son medidas en unidades llamadas calorías. El número de calorías en una comida particular pueden ser medidas quemando una porción pesada de comida, y midiendo la cantidad de calor que es producida por ésta.

Es también posible medir el número de calorías quemadas por una actividad física en particular, desde un rango que va desde dormir, practicar yoga o escalar montañas.

De las 6 categorías de nutrientes, solamente los carbohidratos (4 calorías por gramo), lípidos y grasas (9 calorías por gramo) y proteínas (4 calorías por gramo) proporcionan energía.

El cuerpo humano requiere aproximadamente 2,200 calorías de energía por día para las mujeres y 2,900 calorías por día para un hombre. Una persona realizando ejercicios diariamente requiere más calorías por día que una persona sedentaria.

Cuando la ingesta de calorías diarias de una persona excede los requerimientos diarios del organismo, éste convierte el exceso de calorías en grasa, la cual es almacenada a través de todo el cuerpo.

Una cantidad normal de grasa, típicamente entre el 15 y el 25% de la masa corporal, es importante para cientos de funciones del organismo. Estas van desde el mantenimiento de la temperatura corporal, hasta la absorción de las vitaminas solubles en grasa y la protección de órganos vitales.

Si una persona tiene muy poca grasa es su sistema, el organismo empezará destructivamente a romper sus músculos e órganos internos para satisfacer sus requerimientos de energía.

Sin embargo, cuando una persona consume más calorías de las que el cuerpo usa por un período de tiempo, el cuerpo empieza a guardar el exceso de grasa en lugares visibles. Estos excesos de grasa a menudo empiezan a aparecer en el estómago de un hombre y en los mulos de las mujeres.

El exceso de grasa esta asociada a la fatiga, enfermedades cardíacas, cáncer y cientos de otras enfermedades que amenazan la vida.

Teóricamente, antes de que esto se convierta en una amenaza para la vida, este exceso de grasa guardado debería ser vuelto a convertir en calorías cuando el cuerpo vuelva a necesitar más energía. Desafortunadamente, esto no ocurre típicamente hoy por cuatro razones principales:

1.- Nosotros consumimos calorías disponibles de los carbohidratos antes que las calorías provenientes de la grasa.

2.- Nuestro cuerpo nos dice que busquemos más comida antes de usar nuestras reservas.

3.- La comida disponible fácilmente causa que nuestro metabolismo se estabilice en el nivel de grasa más alto.

4.- El tipo de comida que comemos hoy es diferente al que estaba cuando nuestra fórmula biológica para el almacenamiento de energía fue desarrollada.

Primero, como cualquier persona hambrienta que consume la fuente de alimentos disponibles más fácilmente, el cuerpo humano siempre consume lo más fácilmente convertible en energía. De las categorías de nutrientes que contienen calorías, las moléculas de carbohidratos son las más simples en forma y por lo tanto son las más fáciles para convertir rápidamente en energía por el cuerpo humano.

Esta es la razón por la cual las personas sienten ansiedad por comer carbohidratos cuando ellos no han comido por un buen rato o inmediatamente después de realizar una actividad física extenuante.

En contraste, las moléculas de grasa son más complejas y requieren energía y tiempo adicional para se convertidas (quemadas) de vuelta en energía. El cuerpo siempre busca primero por carbohidratos disponibles antes de empezar a utilizar moléculas de grasas ingeridas o guardadas en las reservas.

Segundo, cuando una persona necesita energía ella ó él experimentan hambre (típicamente por carbohidratos) mucho antes de que su cuerpo vaya a sus depósitos de grasa. Esta programación biológica nos sirvió bien en tiempos prehistóricos, diciéndole al hombre prehistórico que se mantuviera comiendo (y comiendo y comiendo) cuando la comida estaba en abundancia antes de utilizar sus reservas.

Nosotros estamos biológicamente programados a comer cada comida como si pudiera ser la última que vamos a comer en mucho tiempo, y en muchos casos fue antes de que el conocimiento humano aprendió como preservar los alimentos, agricultura y a domesticar animales.

La habilidad de tomar decisiones concientes contrarias a nuestra programación biológica es lo que nos separa de la mayor parte del reino animal. Humanos y animales tienen virtualmente el mismo apetito o deseo biológico, el cual produce placer cuando es satisfecho, con una importante diferencia: Los humanos tienen mente (juicio) y alma que son superiores y pueden controlar sus deseos biológicos.

Desafortunadamente, esto parece ser cierto para la mayoría de las personas hoy en cada una de las áreas excepto en sus hábitos de comer.
Algunos animales han aprendido como suplantar su programación biológica en nuestro mundo de abundancia en comida.

Muchas personas con mascotas utilizan comida seca y la dejan afuera para ser consumida lentamente, en lugar de esperar hasta que su mascota suplique por su próxima comida.

Veterinarios y dueños de mascotas han aprendido que si usted solo alimenta su mascota cuando está muy hambrienta, ella comerá la cantidad de comida completa que usted le de, aunque su cuerpo necesite más.

Sin embargo si la comida esta disponible continuamente, la mayoría de las mascotas ajustarán sus apetitos y comerán solo cuando lo necesiten para una salud óptima.

Tristemente, esto es una lección que la mayoría de los doctores y ciudadanos americanos todavía tienen que aprender para ellos mismos y sus propios hijos.

Nosotros también comemos mucho más rápido hoy que como lo hacían nuestros padres, cuando todo el mundo tenía que sentarse por largos períodos de tiempo alrededor de la mesa y platicar. Toma típicamente entre 10 y 15 minutos desde el momento que ingerimos la comida hasta que nuestra hambre se satisface, ésta es la razón por la cual a veces usted ya no tiene hambre en un restaurante cuando el plato de entrada llega tarde.

Cuando nosotros tomamos tiempo entre los mordiscos para digerir nuestra comida, nuestra hambre se satisface con la cantidad justa de calorías que requerimos. Pero cuando comemos rápidamente en nuestro escritorio entre citas o en restaurantes de comida rápida, nosotros a menudo pensamos que estamos hambrientos y nos mantenemos comiendo aunque ya hayamos ingerido más de las calorías suficientes.

Tercero, Cuando una persona pone grasa adicional a su cuerpo, digamos unos 5 kilos de sobre peso durante unas vacaciones, los requerimientos de calorías de su metabolismo basal aumentan.

Cuando el hambre de esta persona era satisfecha con 2,500 calorías por día, ellos ahora necesitan de aproximadamente 3,000 calorías para no sentirse hambrientos. Su cuerpo y apetitos han alcanzado un nuevo equilibrio en el nivel más pesado, el nivel de los 5 kilos de sobrepeso. Por el tiempo que la comida esté fácilmente disponible y las personas escuchen a sus estómagos (hambre) respecto a cuanto deben comer, su sobrepeso se mantendrá. Una vez que una persona pone un exceso de peso, ella ó el tendrán que tomar medidas pro activas para perderlo.

Y cuarta, la final y principal razón por la que los depósitos con exceso de grasa pueden no convertirse de nuevo en calorías es porque nuestra comida hoy en muy diferente a la que comida que había cuando nuestra programación biológica para el almacenamiento de energía fue desarrollada. Esta contiene mucho más grasa.

Cuando nuestra programación biológica para la comida fue desarrollada, nuestros ancestros comían principalmente una dieta vegetariana baja en grasa con algo de carne, proveniente de la caza. Y el contenido de grasa de esa comida era mucho menor que la contenida en la que comemos hoy. La carne proveniente de la caza contenía alrededor del 5% de grasa por peso versus el 30% de grasa por peso contenida en los animales domesticados que han sido tratados con hormonas.

En el pasado, la grasa era tan rara y tan útil que nuestro gusto nos estimulaba a desear las partes del animal que contenían más grasa. Hoy, desafortunadamente, estos censores de la ansiedad han sido explotados por nuestros proveedores de comida: Como la primera víctima en la película “seven”, basada en los siete pecados capitales, nosotros estamos literalmente comiendo hasta morir.

En sólo el último siglo hemos casi doblado el porcentaje de grasa en nuestra dieta, desde un 20% de las calorías provenientes de la grasa en 1910 a un 35% hoy.

Pero este promedio de 35% resalta el hecho de que nuestra nación esta dividida en cuanto a salud se refiere: Millones de americanos consumen 20% o menos de sus calorías provenientes de la grasa, y millones comen el 50% o más de sus calorías provenientes de la grasa. Las mayorías de los expertos en el área coinciden en señalar que nuestro cuerpo está biológicamente programado para una dieta alrededor del 30% de calorías provenientes de la grasa.

El segundo mayor problema con nuestra dieta es que no estamos recibiendo las cantidades mínimas de building blocks (materia prima) y de catalizadores que nuestro requiere.

Mientras la mayor parte de los adultos piensa que su cuerpo se ha desarrollado por completo, las células individuales que componen sus órganos se reemplazan ellas mismas en períodos que van desde un día hasta un mes. Estas células contienen más de 100,000 diferentes tipos de proteínas compuestas de 20 aminoácidos.

La comida nos proporciona proteínas animales y vegetales que contienen los aminoácidos que nuestro organismo necesita para construir y reparar nuestro tejido vivo. Sin este suministro diario, no importa que cantidad de energía consumamos en forma de calorías, nuestro cuerpo y mente se deteriora porque no somos capaces de reemplazar las células que se mueren en nuestros órganos internos y externos.

La comida también nos proporciona de ciertos minerales que requerimos como materia prima para la reparación y regeneración del organismo. Hay 14 minerales esenciales, algunos de los cuales se requieren más como catalizadores que como materia prima. Siete de éstos son los minerales principales, definidos como aquellos que necesitamos en más de 100 miligramos por día- calcio, magnesio, fósforo, potasio, sulfuro y cloro- Los restantes siete son llamados “trace minerals”, como el hierro y el zinc.

En adición a suministrar proteínas y minerales como materia prima, la comida contiene 13 vitaminas esenciales que nuestro cuerpo requiere como catalizador para convertir comida en energía y para convertir aminoácidos en tejido corporal.

Un catalizador es una sustancia que debe encontrarse presente, típicamente en una cantidad muy pequeña, para que se lleve a cabo una reacción química específica.

Por ejemplo, sin vitamina B3, la cual está contenida en los vegetales de hojas verdes y granos no procesados, nuestro cuerpo no puede romper la proteína animal y vegetal para transformarla en aminoácidos. No importa cuanta proteína coma usted si su cuerpo no puede convertirla en la materia prima que compone su tejido vivo.

Cuando nosotros no consumimos las cantidades necesarias de proteínas, vitaminas y minerales, los síntomas iniciales incluyen cambios de humor, fatiga, nerviosismo, dolores de cabeza, confusión y debilidad muscular.

A largo plazo una pobre nutrición puede causar cáncer, hipertensión, enfermedad de Alzheimer y muchas otras enfermedades que solemos aceptar como parte del proceso de envejecimiento. La medicina moderna típicamente trata estos problemas con drogas que se enfocan en cada síntoma en lugar del problema principal, que es lo que comemos, o más correctamente en el caso de la pobre nutrición, lo que no comemos.

Antes de que usted se alarme pensando que nunca va a recibir la cantidad necesaria de todos esos nutrientes, aquí están algunas buenas noticias. Nuestro cuerpo solo requiere pequeñas cantidades de proteínas y minúsculas cantidades de vitaminas y minerales diariamente.

El cuerpo humano requiere aproximadamente 46 gramos de proteína por día para la mujer y 58 gramos de proteína por día para el hombre. Esto es menos de lo que la mayor parte de la gente piensa que necesita gracias a las exitosas pero engañosas campañas publicitarias de las industrias de la carne y el ganado vacuno.

Irónicamente, los productos de la carne y la leche son actualmente una fuente pobre de proteínas porque contienen grandes cantidades de grasa dañina cuando se comparan con otras fuentes de proteína como el pescado, nueces, panes y vegetales.

El cuerpo humano requiere 13 vitaminas esenciales en dosis que van desde los 60 miligramos por fía para la vitamina C hasta 800 miligramos para la vitamina B8 (ácido fólico). Estas cantidades son naturalmente abundantes en las comidas frescas que tenemos disponible.

Similarmente, aún los 14 minerales que requerimos también se encuentran disponibles en la comida fresca en más que apropiadas cantidades – 100 miligramos es solo 3/1000 de una onza.

Ahora aquí están las malas noticias: A pesar de las cantidades relativamente pequeñas de proteínas, vitaminas y minerales que necesitamos diariamente, y su abundancia en la comida natural, las necesidades de nuestra programación biológica por estas sustancias no esta siendo satisfecha por nuestra moderna industria alimenticia.

Cuando nuestros ancestros eran cazadores ellos subsistían con una dieta rica en plantas de nueces, frutas, granos, arroz y raíces con algo de carne proveniente de la caza. Debido a que ningún tipo de comida era abundante, mientras ellos buscaban primordialmente por calorías, automáticamente consumían la variedad de comida que contenía las diferentes proteínas, vitaminas y minerales que sus cuerpos requerían. (O, viceversa, sus cuerpos se adaptaban a los nutrientes en la variedad de comida que ellos consumían).

Con el tiempo estos cazadores se convirtieron en granjeros. Utilizando el ingenio humano y la abundancia económica como resultado de la especialización, ellos aprendieron como producir eficientemente grandes cantidades de un alimento específico que ellos luego podían cambiar por otros alimentos.

Más significativamente, ellos aprendieron como producir los alimentos que naturalmente sabían mejor y podían durar más – alimentos ricos en grasas como carnes secas y quesos añejados. La población mundial creció a un ritmo constante desde alrededor de 200 millones en los tiempos de Jesucristo hasta alrededor de 1 billón para el final del siglo 19.

En el siglo XX, el nacimiento de la tecnología en agricultura finalmente eliminó el antiguo problema de no tener suficiente comida – con una venganza. Gracias a la “revolución verde”, India y China fueron de unas economías hambrientas a convertirse en exportadores de comida.

La población mundial creció desde 1 billón hasta 6 billones. Gracias a la tecnología agraria, la cual fue liderada por los Estados Unidos, entre los años 1930 y 1980 Los Estados Unidos fueron de 30 millones de granjeros, que apenas producían suficiente comida para una población doméstica de 100 millones de personas, a 3 millones de granjeros que producían más que suficiente comida para 300 millones de personas. La producción agraria se volvió más y más eficiente, con ninguna señal de terminar.

El Departamento de Agricultura de Los Estados Unidos (USDA) fue originalmente creado para salvaguardar los intereses económicos de los granjeros, particularmente en tiempos de sequía y hambre.

Durante este período del nacimiento de la eficiencia agrícola, el presupuesto de la USDA fue cambiado a programas gubernamentales que pagaban a los granjeros billones de dólares cada año no para cultivar más comida, sino para mantener los precios de la comida elevados y así salvaguardar los intereses económicos de los granjeros.

Hoy, en adición a forzar a los consumidores a pagar altos precios por la comida, estos subsidios mantienen a muchos granjeros aprendiendo como usar nueva tecnología y cambiando la producción de cultivos a lo que el consumidor realmente quiere. Peor aún, estos subsidios. 18.405 billones en 1999, alentaron a muchos jóvenes a convertirse en granjeros aunque nuestra economía no necesitaba más.

Todavía a pesar de los esfuerzos hechos por la USDA, los precios relativos de la producción agrícola cayeron constantemente a través de la segunda mitad del siglo XX a medida que el suministro excedía la demanda.

A medida que el precio recibido por los granjeros por los alimentos básicos cayó, las oportunidades de ganancia en la agricultura se desplazaron de la producción de alimentos crudos (leche, frutas, trigo, ganado vacuno) a la manufactura de alimentos con un largo período de vida (cereales, condimentos, quesos procesados, alimentos congelados).

Resultó particularmente rentable hacer comida basura, productos que los consumidores inicialmente no sabían que querían pero por los cuales ellos tuvieron aparentemente una propensión ilimitada para consumirlos.

Adicionalmente, en la economía americana de post guerra el suministro y demanda por un nuevo tipo de comida surgió, un tipo de comida no definido por su sabor, precio o disponibilidad sino por su rapidez en servirse: Comida Rápida (Fast Food).

Durante este período de grandes avances tecnológicos en nuestro suministro de comida, nuestro conocimiento en la nutrición básica apenas estaba evolucionando. Muchos de nuestros científicos e ingenieros en alimentos, dejaron solo al público consumidor, no sabían suficiente acerca de las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales. Cada compañía de alimentos se concentró en hacer cada producto saber mejor que el de la competencia, durar más, y en estar seguro de la contaminación de microorganismos.

Mirando hacia atrás, ellos hicieron un trabajo admirable en el cumplimiento de su misión. La comida rápida y procesada efectivamente no existía para la mayor parte de los americanos para el final de la segunda guerra mundial. Para el final del siglo veinte, las ventas de la industria de la comida rápida y procesada habían subido hasta representar un séptimo de la economía doméstica americana, alrededor de un trillón por año.

Pero, debido a hacer las calorías básicas posibles de pagar por todo el mundo, nuestra industria de alimentos inconscientemente daño la salud de gran parte de la nación.

Con el objetivo de hacer que sus productos sepan mejor, ellos les añadieron grasa. Mejor sabían, mayor cantidad de consumidores comieron sus productos. Mientras más los consumidores comían de sus productos, en más gordos ellos se convertían. Mientras más gordos se convertían los consumidores, más productos alimenticios eran capaces de consumir diariamente. Y así sucesivamente….

Con el objetivo de hacer sus productos libres de contaminación, ellos los pasteurizaron o calentaron. Hoy en día todas las comidas enlatadas y virtualmente todos los productos lácteos y jugos son pasteurizados.

Desafortunadamente, la aplicación de calor a los alimentos, a medida que los conserva a través del tiempo en latas y otros contenedores herméticos, destruye muchas de las vitaminas y minerales.

En general, enlatar y la mayoría de los otros procesos por los que pasan los alimentos no afecta las proteínas, grasas y carbohidratos.

Y con el objetivo de incrementar el tiempo de vida de sus productos (al mismo tiempo que incrementan su seguridad), los productores de alimentos añaden preservantes en rangos que van desde enormes cantidades de sodio hasta una colección de componentes químicos supuestamente en cantidades “seguras”.

Mientras que un adulto típico requiere alrededor de 500 miligramos al día de sodio el cual se encuentra naturalmente en los alimentos comunes, la sal es tan añadida a la mayoría de las comidas procesadas que el típico americano adulto consume de diez a catorce veces esa cantidad por día.

En adición a desensibilizar nuestro paladar de tal forma que la comida natural no procesada ya no sabe tan bien, la sal es la causa principal de una presión arterial alta que conlleva a incrementar el riesgo de enfermedades del corazón, infartos y fallas en los riñones.

El resultado final es que hoy el suministro de comida es dominado por lo que los expertos nutricionales llaman “calorías vacías”, comidas que contienen grandes cantidades de calorías pero bajas (o vacías) cantidades en vitaminas esenciales, minerales y proteínas.

Nuestro cuerpo solo puede consumir de 2,200 a 2,900 calorías por día de energía sin volverse obeso, pero debe obtener las cantidades requeridas de proteínas, vitaminas, minerales, y grasas saludables junto con estas calorías.

Sólo una mirada rápida a la información nutricional en las etiquetas de la comida procesada nos muestra lo que no estamos obteniendo junto con nuestras calorías.

Una típica gaseosa contiene 140 calorías vacías (38 miligramos de azúcar, 70 miligramos de sodio, cafeína añadida, varios preservantes y 0 miligramos de vitaminas, minerales y proteínas). Una comida rápida típica contiene una cantidad increíble de 1000 calorías o más con casi ninguna cantidad de vitaminas o minerales. Una onza de una papa frita (Potato chips, “usted no puede comer solo una”) contiene 230 calorías vacías más 270 miligramos de sodio).

Pero estas comidas son mucho peores por su contenido que por lo que no tienen: La mayoría de las comidas con “calorías vacías” tienen unos niveles increíblemente altos en grasa, la cual es añadida para hacerlas saber mejor.

Una comida saludable debe contener alrededor del 20% de sus calorías de las grasas (cada gramo de grasa contiene 9 calorías) y el resto de los carbohidratos y proteínas. Solo una hamburguesa Deluxe de Mc Donald´s contiene 810 calorías de las cuales unas 490 calorías (55 gramos o 61%) provienen de las grasas. Aún sin las papas fritas tamaño mediano (que contienen 450 calorías adicionales, con 22 gramos de grasa adicional), 55 gramos de grasa en la cantidad completa que usted debería consumir en un día entero, no la cantidad que usted debería consumir de una sola comida).

En contraste, comidas en su estado natural (no procesadas) tienen calorías, vitaminas, minerales y bajos niveles de grasa. Las frutas son ricas en carbohidratos, vitaminas, minerales, y no contienen grasa – una banana contiene 103 calorías de energía con cero gramos de grasa. Vegetales frescos contienen enormes cantidades de vitaminas, algo de proteínas y casi no contienen grasa – un simple tallo de brócoli contiene 5 gramos de proteínas sin grasa, o una papa de un tamaño mediano conteniendo 100 calorías tienen 6 gramos de proteína sin grasa.

El pescado, la carne y el pollo están cargados de proteínas, vitaminas y minerales, sin carbohidratos y grandes cantidades variables de grasa. Unas 6 onzas de pescado (mero) contiene 35 gramos de proteína con 2 gramos de grasa – versus 6 onzas de carne (costillas), contiene alrededor de la misma cantidad de proteínas (39 gramos) pero unos increíbles 55 gramos de grasa también. Unas 6 onzas de pollo contienen 46 gramos de proteínas con 25 gramos de grasa.

Desafortunadamente, nosotros ya no comemos como lo hacían nuestros ancestros, o incluso como lo hacían nuestros padres. Las comidas solían ser preparadas principalmente en casas usando alimentos frescos y sin añadirles mucha grasa, sal o preservantes químicos.

Hoy, la mayoría de nosotros estamos muy ocupados para preparar comidas provenientes de ingredientes frescos y compramos alimentos que son parcialmente – o completamente listos para servir – procesados con mucha grasa añadida, azúcar, sodio y aditivos químicos.

El porcentaje de comidas preparadas e ingeridas lejos de casa (restaurantes) se han incrementado más del 50% desde 1970. Las comidas preparadas fuera de casa son también mucho más altas en grasa, sodio, y bajas en vitaminas y minerales, que las comidas preparadas en casa – aún cuando las comparamos con comidas hechas en casa provenientes de ingredientes altamente procesados. Irónicamente, nuestra programación biológica para que nos guste el sabor de la grasa – un rasgo que fue responsable de nuestra supervivencia en tiempos prehistóricos – se ha convertido ahora en nuestro peor problema médico.

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